La factura de la luz es de esos papeles que todo el mundo paga y casi nadie lee. Y es una pena, porque en esas dos o tres páginas está escrito exactamente por qué pagas lo que pagas — y, muchas veces, dónde se esconde el ahorro. En esta guía te la explicamos línea a línea, tal y como la vemos a diario en nuestro Punto de Servicio de Maspalomas.
1. Los datos del contrato: la letra pequeña que más importa
En la primera página encontrarás los datos identificativos del suministro. Tres merecen atención especial:
- El CUPS: un código largo que empieza por "ES" y que identifica tu punto de suministro para siempre, cambies de compañía las veces que cambies. Es tu "matrícula eléctrica" y te lo pedirán en cualquier trámite, desde un alta de luz hasta un cambio de titular.
- La potencia contratada, en kW: es la cantidad de electricidad que puedes usar a la vez. Determina una parte fija de la factura que pagas haya o no consumo.
- El peaje de acceso (en la mayoría de hogares, 2.0TD): define cómo se estructura tu tarifa por tramos horarios.
2. Término de potencia: lo que pagas aunque no enciendas nada
Es la parte fija del recibo. Se calcula multiplicando los kW contratados por un precio diario y por los días del periodo facturado. Desde 2021 la potencia tiene dos periodos: punta (horas de más demanda) y valle (noches y fines de semana), y puedes contratar potencias distintas en cada uno.
3. Término de energía: lo que realmente consumes
Es la parte variable: los kWh que has gastado multiplicados por el precio de tu tarifa. Según el contrato que tengas, el precio puede ser el mismo a todas horas (tarifas de precio fijo) o variar por tramos:
- Punta: las horas más caras, en general por la mañana y a última hora de la tarde de los días laborables.
- Llano: precio intermedio, entre los tramos punta.
- Valle: las horas más baratas — la madrugada y, en las tarifas por tramos, los fines de semana y festivos.
La pregunta clave no es "¿qué tarifa es la más barata?", sino "¿qué tarifa es la más barata para mis horarios?". Una familia que cocina y pone lavadoras a mediodía no debería pagar lo mismo que quien concentra el consumo por la noche.
4. Impuestos, alquiler del contador y otros conceptos
- Impuesto especial sobre la electricidad: un porcentaje que se aplica sobre potencia y energía.
- Alquiler del equipo de medida: unos céntimos al día por el contador, salvo que sea de tu propiedad.
- Impuesto indirecto: en Canarias se aplica el IGIC en lugar del IVA peninsular — otro motivo por el que no conviene comparar tu recibo con el de un familiar de la Península.
- Servicios adicionales: mantenimiento, urgencias, seguros… Revisa si los contrataste a propósito y si los usas.
5. El historial de consumo: tu radiografía energética
Casi todas las facturas incluyen un gráfico de barras con tu consumo de los últimos meses. Es la primera pista para detectar anomalías: un mes disparado sin motivo, un consumo que no baja ni estando de vacaciones (¿algo enchufado que no debería?) o una estacionalidad clara por el aire acondicionado que quizá convenga compensar con una tarifa mejor pensada o incluso con autoconsumo solar.
Las 3 señales de que estás pagando de más
- Tu potencia contratada nunca hace saltar el interruptor: probablemente te sobra.
- Tienes tarifa por tramos pero consumes en las horas caras (o al revés: pagas precio fijo consumiendo de noche).
- Aparecen servicios extra que no recuerdas haber contratado.